Abril 6 de 2009
3:55 am
Hoy antes de leer sobre cronopios y cocodrilos usé un par de lentes para fijarme en la pared de en frente.
La visión resultó tan borrosa como el sonido de un vacío desocupándose (muy bonita por cierto)...
¿Sabes que me he fijado últimamente en que aquello que me distrae mientras camino puede también ser algo parecido?
Pero... no le quiero poner un nombre de un animal simplemente porque ellos no conocen como yo, la relación entre un cronopio y un reloj.
Es decir; seguro que tienen más idea y quedaría mal si agrego un nombre de una especie a mi definición de tal suceso (...)
Además, los autonautas siguen siendo un misterio que Cortázar no me ha resuelto, simplemente porque he estado ausente para ese libro que habla de ellos. He conversado también con un montón de buzones tragones que no tienen idea de lo que comen y no dicen nada.
Es como hablar con un invisible mudo; se obtiene mucha más información de lo que es uno mismo.
Ya es muy tarde y tengo que ir a dormir. La lluvia de ideas sigue, mi cabeza escampa en la almohada dejando los oídos como baldes llenos, los charcos son como espejos misteriosos de espejismos reflejados...
...puros sueños a medias, en los que caminaré y despertaré más tarde.
¿Dónde?
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