Desconocido/a lector/a:
Hoy, viernes 20 de noviembre de 2009, a 42 días de mi regreso, y habiéndose
cumplido desde mi llegada 266 días, (8 meses, 20 días) he decidido, con el ánimo
de equilibrar mi futura ausencia con mi presente efímero, escribirle a usted.
Cuando ya no esté aquí, sé con certeza que esta ciudad no dejará de estar en
mi vida, en mi mente y corazón, en mis recuerdos, en las fotos, en los olores, en los
contactos y conocidos, en los souvenirs, en los empaques de alfajores que he
guardado desde que me comí el primero, en las tarjetitas de subte, los boletos de
colectivo convertidos en barquitos que terminaron naufragando en mi bolsillo, en
los amigos que dejé mientras viví en la ciudad de La Plata, en los libros que leí, en esta
carta que le escribo y otras cosas varias...
...Pero inevitablemente, yo, dejaré de estar en esta ciudad y la ausencia será
la primera evidencia de mi paso por este lugar.
Ahora bien, le escribo a usted, que no me conoce, porque quiero que sepa
que alguna vez estuve aquí, que caminé cerca de donde está (tal vez al lado
de usted... pero eso nunca lo sabremos), que usé éste sobre y lo puse donde
lo encontró hoy. Todo esto sólo para quedar por un instante en su vida, en
su tiempo, para dejar un pequeño rastro de mí en esta ciudad, porque usted
es "esta ciudad".
Entonces, quisiera pedirle que me cuente algo, de esta ciudad, de usted.
Puede ser lo que quiera y puede ser hoy, puede ser mañana... puede ser
en un año o dos. Esto es, para saber si esta carta cumple su propósito y
me ayuda a no ser sólo una ausencia.
Gracias por leer y por ser un presente.
me despido,
Alina.