martes, 12 de noviembre de 2013

Un corte de pelo

Finalmente todas las circunstancias se dieron, eso creía ella, pero en realidad, no importaba tanto el cambio de clima; ya se lo había cortado antes en otra ciudad un tanto más fría e impredecible, el tener el dinero necesario;  contaba siempre con un trabajo estable, tener el tiempo libre para hacerlo; y que cuesta levantarte un poco más temprano el sábado para cortartelo a la mañana?...
Y bueno, el peluquero comienza a humedecer el cabello, a peinarlo controladamente, para que todo quede en su máximo esplendor, el largo, el color que tanto adoraba y que de cierta manera le recordaba a esa tarde en la que todo comenzaba a verse perfecto, a tomar forma.
El peluquero seguía analizando el pelo, sin decir una palabra, ella con algo de duda se preguntó si le había entendido que era lo que quería, o si el decir que necesitaba un corte, ya le diera nociones más específicas al peluquero de lo que quería... 
Finalmente, Preguntó " que te vas a hacer" con un tono casi imperceptible al que tiene la gente por estos lados. 
Habló ella, claro y fuerte, como lo intentaba ahora más a menudo, como si hiciera una tarea de todos los días "corto, muy corto atrás y adelante un poco más largo" eso es todo, esperaba algún comentario diferente al que tuvo el peluquero, siempre se asombraban de su decisión de cortarlo todo de una vez, pero él simplemente comenzó a medir, a peinar y a pasar una tijerita por la cabeza mientras que ella pensaba si era costumbre de estas tierras cortarlo todo de una, si eran en verdad arriesgadas como se sentía ella, o si el peluquero no era como esos que conocía, que charlan, comentan y te aconsejan sin que tu digas una palabra.

Mientras las tijeras revoloteaban al rededor de su cabeza, su mente revoloteaba entre los recuerdos, en la primera vez que escogió su corte de pelo, en su padre, en el asombro de su madre cada vez que se lo pintaba, en que cada vez que hacía alguna de estas cosas era porque sentía que algo en su vida tenía que cambiar, era como reconocer que el cambio es bueno y transformador, pero ahora, que cambio estaba esperando? 
Y luego de un momento, al verse a los ojos frente al espejo, entre mechones despeinados y oscuros, reconoció que ahora el cambio lo había estado viviendo sin casi darse cuenta, que cada pequeña decisión la había traído a este momento en el que el cambio solo necesita ser aceptado y que un corte de pelo puede ser solo eso, un corte.

miércoles, 30 de octubre de 2013

Tormenta

Hoy no soy yo, sólo estoy aquí.

Hoy soy a la vez frágil y fuerte, débil y consistente; decidida a destiempo, inconstante y paciente, persistente e intermitente. 

Hoy soy miedo y frío, un saludo seguido de un paso hacia atrás, la mirada preocupada puesta sobre una sombra despeinada que no es la mía. No la puedo peinar, no se arregla. No soy yo.

Hoy me invade: me descubro. Soy vulnerable: me descongelo y la calidez duele. Sí, es distinta, está fuera de mí; siendo lo que es, se mueve y duele. Indiferente y fatal, hace daño sin saber, porque es cálida. Viene del trópico, todo es amarillo allí. 


Hoy soy violeta.


Alina

domingo, 23 de mayo de 2010

aterrizaje o descenso violento


Después de mucho tiempo, la ví de nuevo.

Puedo decir que no me movió el piso,

me corrió la nube.


fue entonces cuando sentí el vacío del descenso, justo en el estómago.

Caía, caía, y caía...



pocos han descubierto que el verdadero problema es la llegada.


Alina


sábado, 6 de febrero de 2010

smells

the smell of you founded me when I was distracted and it in one second moved everything aroud and let me barely breathing.
by lexi

domingo, 31 de enero de 2010

un reclamo que pudo ser explicación y se hizo una idea.



Esto, está en algún lugar de una historia que no se ha terminado de escribir, pero no por eso hay que descartar la posibilidad de que haya sucedido en algún momento de algún espacio en alguna vida.


"Hablas y no dices nada. No he oído más que tus miradas incomprensibles, y las he mal interpretado.

Escribes y así piensas que no te ausentas. Algunas de tus cartas invisibles tienen mi nombre pero

están perdidas, lo sé porque hacen ruido; ese tipo de ruido que cubre todo poco a poco y se esparce

cuando pasas cerca, como el polvo."


es sólo eso, ruido en polvo.



Alina.

Puede ser que no funcionó,

pero así está bien; mientras no sepa con certeza qué rumbo tomó ese sobre, estará
en cualquier parte que yo quiera pensar.

Un viernes, llena de envidia, tristeza y un profundo miedo al olvido
(y a olvidar), vuelca un par de ideas sobre una hoja pretendiendo aliviarse.
Más tarde, decide abandonar un sobre entre una pila de libros de promoción, que estaban
en una estantería del pasillo del fondo en la librería Dickens de la Av Corrientes al 1375.
Se va sonriente, con la idea de que este objeto sobrevivirá al pasar del tiempo
como un resto humano; un resto de ella, uno vivo.
Carta para permanecer:

Desconocido/a lector/a:

Hoy, viernes 20 de noviembre de 2009, a 42 días de mi regreso, y habiéndose

cumplido desde mi llegada 266 días, (8 meses, 20 días) he decidido, con el ánimo

de equilibrar mi futura ausencia con mi presente efímero, escribirle a usted.

Cuando ya no esté aquí, sé con certeza que esta ciudad no dejará de estar en

mi vida, en mi mente y corazón, en mis recuerdos, en las fotos, en los olores, en los

contactos y conocidos, en los souvenirs, en los empaques de alfajores que he

guardado desde que me comí el primero, en las tarjetitas de subte, los boletos de

colectivo convertidos en barquitos que terminaron naufragando en mi bolsillo, en

los amigos que dejé mientras viví en la ciudad de La Plata, en los libros que leí, en esta

carta que le escribo y otras cosas varias...

...Pero inevitablemente, yo, dejaré de estar en esta ciudad y la ausencia será

la primera evidencia de mi paso por este lugar.

Ahora bien, le escribo a usted, que no me conoce, porque quiero que sepa

que alguna vez estuve aquí, que caminé cerca de donde está (tal vez al lado

de usted... pero eso nunca lo sabremos), que usé éste sobre y lo puse donde

lo encontró hoy. Todo esto sólo para quedar por un instante en su vida, en

su tiempo, para dejar un pequeño rastro de mí en esta ciudad, porque usted

es "esta ciudad".

Entonces, quisiera pedirle que me cuente algo, de esta ciudad, de usted.

Puede ser lo que quiera y puede ser hoy, puede ser mañana... puede ser

en un año o dos. Esto es, para saber si esta carta cumple su propósito y

me ayuda a no ser sólo una ausencia.

Gracias por leer y por ser un presente.

me despido,


Alina.

domingo, 17 de enero de 2010

Nudos

Aun cuando los pactos son conocidos, los sentimientos se visten de colores y te hacen desearlos, las noches se vuelven intranquilas no por ser frias y distantes sino porque te amoldas a ese otro que respira junto a ti...Los nudos se entrelazan agarrandote todo por dentro y dejandote un poco vacìa, con el sentir de los latidos a punto de salir de la garganta y con la noche mas vacia que antes. Mas fria, mas lenta que siempre..
by Lexi