domingo, 23 de mayo de 2010

aterrizaje o descenso violento


Después de mucho tiempo, la ví de nuevo.

Puedo decir que no me movió el piso,

me corrió la nube.


fue entonces cuando sentí el vacío del descenso, justo en el estómago.

Caía, caía, y caía...



pocos han descubierto que el verdadero problema es la llegada.


Alina