domingo, 31 de enero de 2010

Puede ser que no funcionó,

pero así está bien; mientras no sepa con certeza qué rumbo tomó ese sobre, estará
en cualquier parte que yo quiera pensar.

Un viernes, llena de envidia, tristeza y un profundo miedo al olvido
(y a olvidar), vuelca un par de ideas sobre una hoja pretendiendo aliviarse.
Más tarde, decide abandonar un sobre entre una pila de libros de promoción, que estaban
en una estantería del pasillo del fondo en la librería Dickens de la Av Corrientes al 1375.
Se va sonriente, con la idea de que este objeto sobrevivirá al pasar del tiempo
como un resto humano; un resto de ella, uno vivo.
Carta para permanecer:

Desconocido/a lector/a:

Hoy, viernes 20 de noviembre de 2009, a 42 días de mi regreso, y habiéndose

cumplido desde mi llegada 266 días, (8 meses, 20 días) he decidido, con el ánimo

de equilibrar mi futura ausencia con mi presente efímero, escribirle a usted.

Cuando ya no esté aquí, sé con certeza que esta ciudad no dejará de estar en

mi vida, en mi mente y corazón, en mis recuerdos, en las fotos, en los olores, en los

contactos y conocidos, en los souvenirs, en los empaques de alfajores que he

guardado desde que me comí el primero, en las tarjetitas de subte, los boletos de

colectivo convertidos en barquitos que terminaron naufragando en mi bolsillo, en

los amigos que dejé mientras viví en la ciudad de La Plata, en los libros que leí, en esta

carta que le escribo y otras cosas varias...

...Pero inevitablemente, yo, dejaré de estar en esta ciudad y la ausencia será

la primera evidencia de mi paso por este lugar.

Ahora bien, le escribo a usted, que no me conoce, porque quiero que sepa

que alguna vez estuve aquí, que caminé cerca de donde está (tal vez al lado

de usted... pero eso nunca lo sabremos), que usé éste sobre y lo puse donde

lo encontró hoy. Todo esto sólo para quedar por un instante en su vida, en

su tiempo, para dejar un pequeño rastro de mí en esta ciudad, porque usted

es "esta ciudad".

Entonces, quisiera pedirle que me cuente algo, de esta ciudad, de usted.

Puede ser lo que quiera y puede ser hoy, puede ser mañana... puede ser

en un año o dos. Esto es, para saber si esta carta cumple su propósito y

me ayuda a no ser sólo una ausencia.

Gracias por leer y por ser un presente.

me despido,


Alina.

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